Arranca la operación comercial del monorraíl sin conductor más largo del mundo, un proyecto co-diseñado por Sener
El presidente egipcio ha inaugurado el 20 de marzo la primera de las dos líneas del monorraíl de El Cairo, un novedoso sistema de transporte público que comunica la capital egipcia con la nueva capital administrativa del país. Con sus dos líneas, que suman cerca de 100 km, es la red de monorraíl sin conductor más larga del mundo. La ingeniería española Sener ha co-diseñado este megaproyecto, considerado como un auténtico hito de movilidad en el continente africano.
La capital de Egipto, El Cairo (20 millones de habitantes), es la la mayor ciudad de África y del mundo árabe, y la decimoquinta mayor del mundo, con una endémica congestión de tráfico y contaminación atmosférica y una población que prácticamente se duplicará hacia final de siglo, según las previsiones demográficas. Para afrontar estas realidades, los últimos Gobiernos egipcios han impulsado la construcción de nuevos centros urbanos alejados de las congestionadas calles de la capital. Desde hace algo más de una década se construye una nueva capital administrativa al este de El Cairo, que reemplazará a la actual, y se está ampliando la ciudad Seis de Octubre al oeste de El Cairo. Entre ambas urbes, situadas en pleno desierto, albergarán más de 12 millones de personas.
Para conectar El Gran Cairo con las ciudades emergentes, el Gobierno del general Abdel Fatah Al-Sisi desarrolla desde la década pasada varios proyectos de infraestructuras de transporte, entre ellas nuevas autopistas, circunvalaciones y sistemas de transporte masivo, para mejorar la movilidad y dar una respuesta eficiente a la elevada demanda actual y futura de movilidad. El más destacado es el monorraíl de El Cairo, una nueva red ferroviaria automática (sin conductor) con trenes que transportan a los viajeros sobre viaductos elevados que se sitúan tanto a lo largo de las calles de la capital –lo que ayudará a descongestionar el tráfico– como en la mediana o en los arcenes de autopistas del entorno. Los vehículos son del tipo monorraíl, con ruedas neumáticas de caucho que se desplazan sobre vigas carril, y son propulsados por motores eléctricos alimentados por un raíl electrificado. El sistema carece de vías y de catenaria, lo que ha reducido considerablemente los costes de construcción.
El origen del proyecto es un acuerdo firmado en agosto de 2019 entre la Autoridad Nacional de Túneles y el consorcio formado por la empresa canadiense Bombardier (adquirida por la francesa Alstom) y las dos principales constructoras egipcias, Orascom Construction y Arab Contractors, para el diseño, construcción y operación durante 30 años de dos líneas del monorraíl, que son el primer sistema de transporte masivo para comunicar El Cairo con las ciudades emergentes. El presupuesto original del contrato ascendió a 3.100 M$ (2.700 M€), con plazos de entrega de 34 meses para la línea 1 y de 42 meses para la línea 2.
Diversos condicionantes, entre ellos el impacto de la pandemia del coronavirus, la crisis de la cadena de suministros y dificultades con las expropiaciones de terrenos, han alargado las obras e impedido el cumplimiento de los plazos originales. Además, problemas derivados de la escasez de dólares en Egipto y sucesivas devaluaciones de la moneda local provocaron importantes sobrecostes, hasta elevar el importe global del proyecto a cerca de 4.800 M$ (unos 4.500 M€). En noviembre de 2024 arrancó el periodo de pruebas del sistema, que será operado conjuntamente por Alstom y la compañía de Operación y Mantenimiento de Metro de Egipto. El 20 de marzo, el presidente de Egipto ha inaugurado la primera de las dos líneas del proyecto, que conecta con la nueva capital administrativa del país.
El trazado del monorraíl, de unos 97 kilómetros de longitud, está formado por dos líneas con origen en El Cairo: la línea 1 o Nueva Capital, con 54 kilómetros y 22 estaciones, que discurre en dirección este hacia la Nueva Capital Administrativa pasando también por Ciudad Nasr y Nuevo Cairo; y la línea 2 o 6 de Octubre, con 43 kilómetros y 13 estaciones, que presta servicio al oeste del río Nilo y llega hasta los nuevos desarrollos de poniente en el desierto. Ambas están conectadas al sistema de metro y al tren ligero de la capital. Con una velocidad operacional de 80 km/h, se estima que el monorraíl transportará a más de 45.000 pasajeros por hora en cada dirección, con tiempos de viaje de 60 minutos para la línea 1 completa y de 42 minutos para la línea 2. Se espera que suprima miles de viajes que hoy se realizan en vehículo privado o autobús, lo que a su vez reducirá la contaminación ambiental.
Obra civil y tecnología
El trazado de ambas líneas se desarrolla de forma íntegra sobre viaductos, que han alterado el paisaje urbano de las ciudades por donde discurre. Estas estructuras están formadas por dos vigas carril laterales por vano, prefabricadas y con una luz estándar de 30 metros, sobre las que se desplazan los trenes en cada dirección, que son soportadas por pilas de alturas variable. En total, se han instalado 2.200 pilas y más de 4.000 vigas de hormigón armado. Asimismo, se han construido dos puentes con tipologías singulares: uno de celosía metálica con una luz de 70 metros y otro con una luz de 124 metros ejecutado con tipología de puente arco con tablero inferior. La ejecución de los viaductos ha sido la parte más compleja de la obra civil, ya que las operaciones de traslado y montaje de las vigas, mediante grúas, se han realizado en algunas de las principales calles de El Cairo. Esto ha exigido una coordinación muy estrecha con las autoridades locales para minimizar las afecciones al tráfico.
Participación española
Varias empresas españolas han tomado parte en este proyecto, que también ha reunido a compañías de Europa, América y África. La vasca Sener, en consorcio con la estadounidense Shaker Consultancy Group, ha sido el diseñador principal del proyecto, siendo responsable del diseño de la estructura guiada elevada, incluidos los puentes especiales, y de la arquitectura, el diseño estructural y los sistemas electromecánicos de las estaciones y las cocheras, así como el aseguramiento de los sistemas.
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